AVISO SPOILERS
Emilia Clarke, la Daenerys de la Tormenta de 'Juego de Tronos', reina ignífuga y rompedora de cadenas a tiempo parcial, se ha hecho un hueco en su real agenda para hablar con Entertainment Weekly sobre aquello que nos rompió el corazón del penúltimo episodio de esta temporada ('Más allá del Muro').
El mensaje de arriba es una mera advertencia, pero si habéis llegado hasta aquí os oleréis que esto pueda estar cargadito de spoilers, y si no habéis visto todavía este episodio igual deberíais dejar de leer.
Ubiquémonos en la misión de rescate al "escuadrón suicida" de Jon Snow y compañía, más cercanos a la tropa de Sylvester Stallone en 'Los mercenarios' que a guerreros de Poniente en una misión aparentemente sigilosa. Pero ellos no han jugado a 'Splinter Cell' y Mamá Dragón acaba acudiendo al rescate a la velocidad de la luz (esas elipsis a lomos de cuervos velocistas que dan tanto que hablar) tras el festival zombi que han provocado. El desenlace: un dragón menos en la ecuación a cambio de la vuelta a casa del Equipo A tras el Muro.
La reina se quedaba sin Viserion, y con él sufría la pérdida de uno de sus tres horrocruxes: "No sólo por perderlo, sino por tener que ser entregado al otro bando". Es el primer momento, tras esta baja, que Clarke empieza a sentir diezmadas sus defensas, y encima en pos del enemigo: "Mi dragón no podría haber muerto por nada, por eso ahora esto es tan importante".
Apunta también cuál es el dilema que más reconcome a su personaje: "La pregunta más importante de esta temporada para Dany es en qué lado de la moneda está".
La jabalina del Rey de la Noche (otro rey que, ahora sí que sí, parece haber entrado dentro del tablero) acertaba en la diana y conseguía lo que los Lannister no pudieron con su ballesta mata-dragones. Tal vez por eso se hayan quedado con el premio. Han probado suerte en la feria gélida y puede que no hayan conseguido un segundo trofeo, pero con el peluche ya puedes hacer lo que quieras. Así que... ¿Cambiarán el fuego por el hielo?
Huevos podridos
Una de las cosas que más gracia le hicieron a Emilia fue que justamente Viserion, llamado así en honor a su hermano Viserys, fuera el que se acabara uniendo al ejército de los muertos. O por lo menos todo apunta a ello.
La actriz no le echaba la culpa a su hijo caído, sino a ese nombre maldito: "Por supuesto que es un huevo podrido, por supuesto que te convertirías (en el enemigo)". Parece que el problema residía en el nombre.