
A través de las dificultades
Sin spoilers
Ad Astra es una película curiosa. Indudablemente es ciencia ficción espacial, con todo el espectáculo y épica que eso conlleva, pero su acercamiento al género es inusual en más de una manera.
Nos situamos en el futuro no lejano, pero hay cierta de distancia desde la que seguimos a nuestro protagonista. Brad Pitt es el motor y causa de la historia, le acompañamos y sabemos cada cosa que piensa(la voz en off no deja espacio para el libre entendimiento), pero sin embargo no nos deja acercarnos lo suficiente para entenderle. "Que no me toquen" dice el personaje de Roy McBride en los primeros minutos de la cinta. La misión de Roy es no tanto una odisea espacial como un viaje de redención interior, que acaba revelando un mensaje universal al llegar a su final. En Ad Astra estamos ante una continua introspección, que si bien es fría y sobria en estilo, nos habla de temas humanos. En estos aspectos es un relato de la ciencia ficción pura y dura, envuelto en una estética tan desoladora como concebible y realista. A través de una mirada solitaria observamos un mundo en construcción, visualmente majestuoso y sonoramente envolvente, que a ratos nos oprime y a ratos nos fascina.
Parece que James Gray tiene claro lo que quería conseguir, aunque como espectador habría agradecido que hubiese dado menos pasos en falso en el camino. La película no es fácil, y guarda más de una incoherencia, es un raro caso que ofrece cualquier tipo de valoración y llegará a cada uno de una manera diferente. Para mi ha supuesto una experiencia complicada a la par que estimulante, en la que he tenido que implicarme a fondo pero que me ha recompensado con un tercer acto maravilloso y una importante reflexión existencial. Habrá quienes la amen y quienes la detesten, pero como pasa con todo lo subjetivo, nadie tendrá razón.
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