
Dory, te encontramos
Sin spoilers
Que te presenten como la secuela de 'Buscando a Nemo' es un drama más que una fortuna. La película del año 2003 que a todos nos cautivó, con el tiempo, ha ganado mucho. En aquel momento yo tenía 9 años y cuando salí del cine lo hice fascinado, es de lo poco que recuerdo. Sé que no comprendí todos los temas que toca la película, pero como niño que era, me impresionó. Otro dato importante es que, mi padre, disfrutó tanto como yo con ella. 'Buscando a Nemo' era una película en la que sentíamos la angustia de Marlin al perder a su hijo (con la que fácilmente podían empatizar los acompañantes de los niños) y, anteriormente, a su mujer. Pero acabábamos sintiendo alegría por lo ocurrido, pues ese viaje a través del gran azul unía más a esta familia monoparental y daba un mensaje genial: no hay que temer a lo desconocido, hay que conocerlo para poder temerlo. Al mismo tiempo que criticaba el mal trato que recibe la fauna marina. La mayor virtud que ahora, en el año 2016, tiene el film de Andrew Stanton y Lee Unkrich es que visionado tras visionado, la persona que está escribiendo estas palabras sigue sintiéndose como aquel niño de 9 años. Por eso mismo era una tarea muy dificil para 'Buscando a Dory' ser una secuela. ¿Superará la prueba?
La pregunta que hay que hacerse no es "¿Esta segunda parte es mejor que la anterior?", no. Eso sería muy injusto. A este film hay que valorarlo en su justa medida, como la película original que Andrew Stanton describe en varias declaraciones que ha hecho. Obviamente, cumple como secuela. Tenemos los -imprescindibles- guiños hacia su predecesora, que son una delicia pero que a la vez están tan bien integrados que apenas se notan. No apela a la nostalgia para triunfar sino que cumple con sus fans sin que esto perjudique a su historia como si pasa con otras producciones recientes. Dory como personaje secundario era redondo. Graciosa, carismática y con un trasfondo emocional perfecto para encariñarse con ella a la mínima de cambio. Aunque es uno de los personajes secundarios dentro de la animación que más merecían una película para ella sola, nadie la pedía. 'Buscando a Nemo' era redonda tal y como estaba, no había que tocarla y eso es exactamente lo que han hecho, pues el guión que ha escrito Victoria Strouse ha sido una grandiosa sorpresa. Lo ha sido por lo original de la propuesta y por lo que se aleja de la eternamente mencionada.
Para empezar, Dory es la completa protagonista de esta historia. Su historia, al fin y al cabo, algo que nos dejan bien claro desde el primer fotograma con esa prematura Dory que es un flechazo para el espectador. Nadie creía que Dory no pudiese hacerse cargo del peso protagonista, pero por si alguien lo hizo, huelga decir que no fracasa. Nos hace reír, nos hace empatizar con ella y consigue emocionarnos con esas "perdidas de memoria a corto plazo" que no son más que una dulce metáfora sobre esa enfermedad tan puñetera y dolorosa llamada alzheimer. Pixar tira de lo que mejor sabe hacer y consigue un inicio desgarrador en el que, por mucho que se esfuercen en que hayan momentos divertidos, es imposible que los espectadores que entiendan la totalidad de esos momentos no sientan tristeza por esa pequeñita que ha crecido sola sin enterarse muy bien de lo que hacía. En esto la película triunfa, desarrollando a un personaje casi desde cero que solo contaba con una base muy simple, y haciéndolo con una maestría solo digna de los mejores. No es el típico personaje tontorrón, aquí Dory trasciende sobre el alivio cómico que era en la anterior contando con sus problemas de memoria, su perdida de la infancia y su búsqueda de la realización personal. Hay que añadirle a todo esto que se esfuerzan por hilar todo para no dejar nada en el tintero y nos cuentan el origen de cada uno de los puntos característicos de Dory. Maravilloso desarrollo del personaje, y maravilloso personaje. Si antes ya queríamos a Dory, ahora la amamos.
En cuanto al aspecto audiovisual creo que sobran las palabras. En aspectos técnicos es perfecta. Visitar de nuevo el mar es un lujo. La cantidad de detalles es incontable, podríamos pasarnos una vida entera contando que no acabaríamos. Es verdaderamente impresionante como la animación puede superarse una vez tras otra en este aspecto. En el tema musical, la banda sonora de Thomas Newman es perfecta para la ocasión. Una composición preciosa que ayuda a avivar los sentimientos que nos producen las imágenes.
El estudio californiano podía haber apostado por seguir el patrón que marcó la primera entrega, pero ha optado por hacer las cosas bien. Quizá, como ya hemos visto en otras secuelas tardías como 'Jurassic World', habría sido un buen entretenimiento. Pero 'Buscando a Dory' es, sin lugar a dudas, la mejor secuela de Pixar tras 'Toy Story 3', y lo es por evitar ser una producción que solo busca en número 1 en taquilla. El esquema es totalmente distinto, no tiene nada que ver. Si en 'Buscando a Nemo' recorríamos todo el océano en busca del pez payaso de la aleta de la suerte, aquí ocurre casi todo en una misma ubicación. Los personajes conocidos van sucediéndose de forma natural y los nuevos se ponen a la misma altura que éstos. Los leones marinos son geniales, y el tiburón ballena y la beluga forman una pareja muy divertida. Pero la joya de la corona es Hank, ese pulpo malhumorado que sabemos desde buen inicio que nos acabará robando el corazón a todos.
Todos estos añadidos, junto con ese sorprendente desarrollo de la historia y un final muy emotivo, hacen que sea una película imprescindible en 2016. Dory, no te buscábamos, pero finalmente te encontramos.
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