
Película antigua, efectos modernos
Sin spoilers
Para empezar, he de declarar que soy seguidor del que fue un gran maestro en los efectos especiales del cine de aventura, Ray Harryhausen. Responsable de la versión de 1981, obsoleta para la época, pero que inevitablemente trae recuerdos de anteriores películas como: "Jasón y los argonautas" o "La isla misteriosa".
En esta nueva versión, había depositado algunas esperanzas de ver restaurada la historia, rescatar la que fue la última aventura de Harryhausen. En el plano de los efectos especiales, el público puede darse por satisfecho, pero el resto de la película es inexistente. Una historia demasiado directa, como quien va directo al postre. Reconozco, que después de haber visto "El increíble Hulk", Louis Leterreir, me parecía idóneo para dirigir este filme. Pero creo que el francés ha sido desbordado por este proyecto.
La trama de la historia, aunque difiere de la original, me parece muy anticuada, la acción es previsible. El transcurso de esta se centra en que los protagonistas, durante su travesía, llegan a un lugar inhóspito donde deben matar a una nueva bestia. Y entre bestia y bestia, hay un tímido argumento acompañado de un diálogo excesivamente infantil y vacío.
Uno de los reclamos de la obra es, posiblemente, Sam Worthington, que con esta película intenta coger tirón después del taquillazo de AVATAR. Por la corta filmografía que he visto del actor australiano; puedo decir que es un actor bastante soso y con pocos recursos interpretativos. En mi opinión, el papel del mitológico Perseo debía haber estado a la altura de otros como el "Leónidas" de Gerard Butler o el "Aquiles" de Brad Pitt, donde ambos actores hicieron un papel épico. Lo que si me ha parecido un reclamo positivo; es la exploración de nuevas ambientaciones para las superproducciones de Hollywood. Me refiero a mis Islas Canarias, que aún siendo Gran Canario, me parece inovador que hayan usado Las Coladas del Teide como escenario para el filme.
Aparte de Worthington, las caras conocidas que vemos son las de Liam Neeson y Ralph Finnes. A mi parecer, los únicos titanes de la película, dos actores maravillosos y camaleónicos, en el caso de Finnes, que merecen indulgencia en esta cinta.
En conclusión, esperaba bastante más de lo que he podido ver en el cine y para mi respecto esta película se sale de la buena línea a la que Hollywood nos tenía acostumbrados con las últimas películas épicas.
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