
La Fuerza no está con ella, pero yo sí
Sin spoilers
Todos esperábamos un desastre de proporciones épicas de 'Han Solo: Una historia de Star Wars'. En la taquilla le ha faltado poco para serlo. Las decepcionantes cifras de recaudación son una historia. La otra es que la nueva precuela de 'Star Wars' no es una mala película. Para nada.
'Han Solo' cuenta la historia de orígenes del icónico forajido al que conocimos en 'La Guerra de las Galaxias', cuya versión joven está interpretada por Alden Ehrenreich (un chico que ya apuntaba maneras en '¡Ave César!' de los hermanos Coen). Pero Solo no está solo (perdón), sino que viene acompañado de viejos amigos (en sus versiones rejuvenecidas), como Chewbacca y Lando Calrissian, y nuevas-viejas incorporaciones a la saga, como su primer amor, Q'ira (Emilia Clarke), la droide L3-37 (Phoebe Waller-Bridge) y el villano Dryden Vos (Paul Bettany).
Quien esté al tanto de la actualidad cinematográfica conocerá de sobra la turbulenta historia de la producción de 'Han Solo'. El anuncio del proyecto no fue recibido con entusiasmo por los fans, que empezaron a acusar a Disney de estar exprimiendo demasiado la saga. Y a partir de ahí, todo fue mal. Rumores de que Ehrenreich no daba la talla, descontento de Lucasfilm, y finalmente, el despido de sus directores originales, Christopher Miller y Phil Lord. Estos fueron sustituidos por Ron Howard, que a última hora intentó evitar que el buque se hundiese, regrabando prácticamente un 80% de la película.
El resultado, sorprendentemente, no es un engendro de varias cabezas como 'Liga de la Justicia', sino un film muy homogéneo, correcto y bastante digno. Howard ha rebajado el humor de Lord/Miller para darnos una aventura más clásica en la que se respira el espíritu de la saga original. No se notan las costuras, y eso es ya motivo de aplauso. Pero además, hay que elogiar a Ehrenreich, que se enfrentaba a un reto imposible, y lo ha solventado con eficacia. Su interpretación como Solo es estupenda, se puede reconocer en él al personaje de Harrison Ford, pero no cae en la burda imitación.
Por el lado malo, 'Han Solo' es quizá una película excesivamente prudente. Su problema principal es que no arriesga. Ni un poco. Quizá por miedo a que ocurra lo mismo que con la divisiva 'Los último Jedi'. Parece haber miedo a hacer demasiados chistes, a salirse de tono, a dejar la zona segura. Howard le da un enfoque tan clásico y correcto a la película, que impide que sea memorable. Aun así, hay que decir que, cifras de taquilla aparte, Howard ha conseguido salvar una película que estaba abocada a ser un espanto, para acabar firmando una entrega de 'Star Wars' entretenida y estimable, una película que quizá no cabree tanto como piensan a los fans de la saga que se niegan a verla.
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