Harry Potter y las reliquias de la muerte: parte 1
2010
8,2
Harry Potter y las reliquias de la muerte: parte 1

Un vago recuerdo.

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Crítica de 'Harry Potter y las reliquias de la muerte: parte 1'

De moore

20 mar 2014

10

Sin spoilers

Eso todo lo que queda de la etapa estudiantil de Harry, Ron y Hermione, a veces tan lejana, pero que otras veces parece haberse acabado ayer. Al igual que los gritos de Dumbledore 'Mátame! ¡MÁTAME!' resuenan en los oídos del primero como un persistente zumbido, evocador de todos esos tristes recuerdos sucedidos en estos días, que parecen tan lejanos, pero que sin embargo es como si hubieran ocurrido ayer. No hay redención contra el terrorífico futuro que le parece esperar a toda la comunidad mágica, si ya la anterior entrega mostraba un demarcado y oscuro pigmento como la característica común de todos los escenarios, con un Dumbledore ya ausente, la horrorosa e impactante forma de su muerte, la intromisión de los mortífagos en la fortaleza inexpugnable por excelencia, que es Hogwarts, ya lo dice todo del futuro que acaece a todos, aguardando, a medida que ejecuta los sucesivos pasos para cercarlo todo hasta donde llegan sus ojos, los del mal, que es la única fuerza real que se perfila en ese futuro. Como dice un crítico, en efecto, en algunos momentos esta película se hace terriblemente distinta a las demás anteriores, pero eso no tiene porque significar algo malo.

En concreto, se nota que la película está hecha de una manera bastante cuidada, - David yates se ha aplicado muy a rajatabla de minimizar las desavenencias con el libro que le echaron en cara los fans en su anterior entrega, - así que la sensación de que todo procura ir cuidadosamente calcado del libro es continua y persistente, hasta el punto de hacerse forzada a veces, por lo que los que dicen que la película está hecha sin ganas no tienen ni puta idea de lo que hablan, pues no se han leído el libro y si veredicto es tan nulo como mentiroso. Pero no obstante ya nada más haber empezado la película cagándola dos veces seguidas, pues ni el despido de Harry con los Dursley fue ni tan inexistente (de hecho para mí supuso uno de los momentos más emotivos de los 23 primeros capítulos del último libro, - hasta dónde abarca esta primera parte del final, -) ni Harry nunca libera a Hedwig, sino que la matan en medio de la refriega del capítulo 4. No obstante se agradecen los momentos humorísticos, protagonizados por Moody o en la infiltración en el Ministerio, de los que sí, no se tiene ningún vestigio en el libro, pero que son buenísimos.

Y en medio de todo eso, están nuestros protagonistas, que ven como son obligados a protagonizar constantes huidas de las fuerzas del mal que lo van salpicando absolutamente todo, pues son ellos los que ahora mandan y los que están más fuertes. Se ha impuesto una especie de dictadura maligna cuya pretensión es la de controlar a todo el mundo, un fascismo un tanto extraño, pues no parece ir muy en regla con los ideales de Voldemort, diría yo, pero bueno, eso es lo de menos. Su huida es descarnada, desesperada y sin un rumbo claro, más allá que el de correr a ninguna parte, que viene a ser lo mismo que alguna que no esté transitada por las fuerzas del mal, encarnados por los discípulos de Voldemort. Se podría haber hecho esas escenas de huida, por el bosque más descarnadas y ahogadas, que es lo que pasó en el Ministerio, pero ello quizás conllevaría una restricción algo más selectiva, que es algo que no conviene, pues es un Blockbuster infantil, en gran parte y no es cuestiómn de restarse público en lo que puede ser una de las películas más taquilleras de todos los tiempos. Pero lo cierto es que su 10 es merecido. Las escenas entre los tres amigos son buenas, sus actitudes... pero una vez más destaca Hermione Granger (Emma Watson), ya que frente a un Rupert Grint lívido y cuya conducta no es objeto de admiración, precisamente, y frente a un Harry descolorido, su ingenio, su chispa, su garra, su carácter y su personalidad viene a ser lo que más llama la atención del espectador, una vez más. Harry parece estar en otra parte, como siempre, en una nube de pensamientos demasiado distante a lo que sucede delante de sus narices, absorto en sus pensamientos y reflexiones ante un destino incierto y que no depara nada bueno. En lo que en la parte antagonista, se erigen como figuras la incombustible Bellatrix Lestrange, brillante Helena-Bonham Carter, y el personaje de Sevesrus Snape pese a no intervenir demasiado cobra una importancia fundamental. Este señor, tan brillante, tan elegante, que no pretende ser el centro de atención después de la 'hazaña' que protagonizó, sino que según por los rumores, se limita a permanecer demasiado tiempo en su nuevo despacho, el del director de Hogwarts, que hasta hace poco tiempo le había pertenecido a Dumbledore. Los Carrow son los que siembran el terror en la escuela, mientras que Snape no interviene demasiado, se mantiene al margen, no se le ve por las inmediaciones de la escuela, se deja ver poco el hombre, que empieza a conformar una figura más misteriosa que de costumbre Pasa mucho tiempo pensando y pensando, al igual que Harry.

spoiler

Creo que todos estamos de acuerdo en que cortar la película después del incidente de La Mansión Malfoy, ha sido lo más adecuado, pues deja gran parte de la película final para la Gran Batalla. Los Malfoy se muestran frustrados y débiles en esta película, son personajes que adquieren bastante protagonismo en esta entrega, pero que su estado, demasiado demarcados y castigados, no depara nada nuevo entre su cada aparición en la película, lo que se puede decir es que ya nada queda de su arrogancia y poder, que presentaban en la Cámara Secreta, por ejemplo. En lo que los tres amigos sobreviven como pueden, liderados por el estilo de la joven señorita Granger, que con su encanto y su inteligencia innata ha sacado a flote la situación en más de una ocasión.

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