
Desafinando
Sin spoilers
Hay tradiciones que uno intenta mantener con la misma ilusión a través de los años. El café en el bar de siempre, el periódico de cada mañana, el capítulo de tu serie de televisión favorita o las citas con tus directores favoritos, aquellos que han marcado y fortalecido tu amor por el cine. Cada persona tiene los susyos, sus héroes, los tipos que le han alegrado la vida contando sus historias con una sensibilidad que conecta directamente con la tuya, que engrandece las sensaciones, que potencia las expectativas, que justifican la espera entre película y película sabiendo que en la mayoría de los casos merecerá la pena. Si hiciéramos una encuesta masiva al respecto, probablemente, el nombre de Clint Eastwood sería uno de los más citados. El cineasta más clásico entre los clásicos, el mito obsesionado con no descansar ofreciendo un ritmo de trabajo abrumador dad su edad y carrera. Pasó de actor de registros limitados a director a tener en cuenta, etiqueta que mantuvo hasta 'Sin Perdón', obra maestra que sirvió para, primero, finiquitar el género western dejándolo en la cima de su crepúsculo y, segundo, confirmar las esperanzas depositadas en su labor tras las cámaras.
Lo que siguió a aquel fenómeno fue una colección de películas imprescindibles de la talla de 'Los puentes de Madison', 'Mystic River' o 'Million Dollar Baby' y un reconocimiento total que le señalaba como uno de los mejores directores vivos. Por eso uno espera cada reencuentro con Eastwood como agua de mayo. Y por eso uno se queda tan triste después de ver 'Jersey Boys'. Pese a que en sus últimos trabajos se intuía un bajón de calidad ('Invictus', 'Más allá de la vida') era difícil, y doloroso, imaginar una película tan pobre que viniera firmada por su mano. Carente de ritmo, vida y alma, dirigida con desgana absoluta y con un conjunto de interpretaciones lamentables, esta historia sobre los Four Seasons, conjunto musical que tampoco se puede decir que escribira una página dorada dentro de la música, supone el punto más bajo en la carrera de Eastwood en la última década. Una trama que mezcla comedia, thriller mafioso y musical con una pereza contagiosa, sin dar con la tecla de ninguno de los tres géneros, enrevesando un argumento que por muchas flashbacks a los que recurra, saltos en el tiempo y dramas humanos de andar por casa, no consigue mantener el interés de ninguna de las maneras.
Críticas de los usuarios