
Vivimos en una sociedad
Sin spoilers
Joker es la película de la que parece hablar todo el mundo esta temporada. No es raro considerando la expectación que se había fraguado entorno a la película de Todd Phillips los meses antes de su estreno y tras su victoria en el festival de Venecia. ¿Sería la enésima adaptación del personaje de cómic tan buena como la pintaban?
Vamos a quitarnoslo de encima ya. Joker, en efecto, es una muy buena película. Y lo es en medida que menos se acerca de las conexiones con el universo DC y más se aproxima al Scorsese de Taxi Driver y El Rey de la Comedia, ambas obras superiores que no se avergüenza de referenciar (Hasta comparten a Robert DeNiro). Ambas también historias que giran alrededor de su personaje principal. Pero ya preveiamos que Joaquin Phoenix iba a ser más que capaz de llevar el peso de toda la película. Su interpretación es magnética, incómoda y fascinante, Arthur Fleck está al nivel del Theodore de Her o el Freddie de The Master. Un protagonista que nos aterra y nos hipnotiza al mismo tiempo. Phoenix consigue sumergirnos en una locura irredimible que resulta irresistible.
Difícil no volverse loco en la sucia e intoxicante Gotham en la que nos situamos. Una ciudad de colores fríos que parece resentida con sus habitantes y condenada a la violencia. Arthur, enfermo mental, no encuentra razones para poner una cara feliz, y cuando estalla en carcajadas estas son realmente dolorosos gritos de ayuda. Le ha tocado vivir en medio de ese clima cruel, siendo despojo de una sociedad que le maltrata y humillal. No es de extrañar que acabe siguiendo sus delirios más oscuros para devolver el chiste. Pero entonces, ¿Reiremos con él?
Es una pena que un telón de fondo tan llamativo no llegue a la altura de su protagonista. Nos presentan conceptos como la lucha de clases, el rechazo social, los traumas? Está claro que Phillips quería hacer algo más que una peli sobre un psicópata, poniendo una enfoque sociopolítico sobre el conjunto. Pero a mi gusto se ha quedado en la superficie cuando podría haber reflexionado de manera seria en estos temas, que son abordados de una forma exagerada o simplificada dentro de un relato que por otra parte trata de ser realista. Quizás la culpa de ello la tenga un guión que aún ofreciendo secuencias inolvidables contiene diálogos carentes de profundidad, que de no ser por la destreza del reparto(Por supuesto Phoenix pero no olvidemos a secundarios como Frances Conroy) chirriarían un poco.
Esto no desmerece todas las cualidades de Joker. Es una película psicológica, dramática y violenta. Es esencialmente la historia de un personaje, que también es un viaje hacia todas las emociones. El macabro viaje de autodescubrimiento de Arthur Fleck, que nos apena, trastorna y agita con más intensidad según pasan los minutos. Según nuestro 'héroe' desciende a los infiernos el mundo parece más cuerdo, hasta los colores parecen saturarse e incluso dentro del caótico marco hallamos espacio para la risa involuntaria. Aunque cabe preguntarse de qué nos estamos riendo realmente, ¿Acaso es esta la broma final del diabólico payaso? Si lo es habrá quienes la entiendan y quienes no lo hagan. El humor, como pasa con todo, también es subjetivo.
Críticas de los usuarios