
Cosquilleos Disney
Sin spoilers
Estamos ante el regreso de un universo que nos conocemos de arriba abajo, a la vuelta de un grupo de personajes, protagonistas y secundarios, que ya relacionábamos directamente con unos rostros y unos gestos muy particulares, en definitiva, a una historia que sabemos la manera en la que empieza y el modo en el que termina. Por eso, el director Bill Condon, junto a los guionistas Stephen Chbosky y Evan Spiliotopoulos, deciden arriesgar lo mínimo, apostando claramente por apelar a la nostalgia, al recuerdo emotivo, a la recreación por encima de la creación. ¿Os acordáis de todas aquellas escenas que convirtieron a la película animada de Disney en un clásico a prueba de balas disparadas por el paso del tiempo? Pues están todas, sin excepción. Y son, con diferencia, lo mejor de la propuesta. Básicamente, porque, frente a las fallidas novedades que se incluyen en la trama, suponen tanto un rendido homenaje repleto de respeto y cariño como una nueva oportunidad de reivindicar la inmensidad de una obra maestra.
Protagonizada por una estupenda Emma Watson, que aporta el carisma y entrega necesarios para que su protagonista esté a la altura de las circunstancias, 'La bella y la bestia' contiene tantos destellos de inspiración (la relación entre el Gastón de Luke Evans y el LeFou de Josh Gad, sus números musicales, las nuevas canciones, el clímax final) como pequeños errores de cálculo narrativo, resumidos en un tramo central carente de ese encanto que no podía quedarse por el camino bajo ningún concepto. En definitiva, aquellos que no conocieran los antecedentes, encontrarán en este remake un entretenimiento de primer nivel para toda la familia, repleto de melodías memorables y estupendos personajes. Los que vengan con la lección bien aprendida, la mayoría, volverán a notar en más de una ocasión ese cosquilleo en el estómago que solamente los clásicos Disney consiguen despertar. Pedirle más sería demasiado.
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