
Mi gran noche (de fiesta)
Sin spoilers
La caspa aún vive. Está entre nosotros, aguardando el momento para, ¡ZAS!, cogernos desprevenidos, apoderarse de nuestros cuerpos y dejarnos en estado de joseluismorenización. Eso le ha debido pasar a Álex de la Iglesia que, tras la estupenda 'Las brujas de Zugarramurdi', ha parido un despropósito sinsentido que, ojo, tiene sus momentos pero que, como todo, no cautiva.
El gran fallo de 'Zugarramurdi' era su tercer acto, fuera de control y sin demasiado sentido. Pues De la Iglesia ha cometido el peor fallo posible en 'Mi gran noche': estirar es tercer acto en una película. El reparto está estupendo y hace lo que puede por brillar (Raphael, Pepón Nieto, Blanca Suárez y, sobre todo, Mario Casas están geniales) pero es que de donde no hay no se puede sacar.
¿Algo bueno tiene? Sí, claro. Como digo tiene varios momentos de lucidez (prácticamente todas las secuencias entre Raphael y Casas y las que mantiene Nieto y Suárez son geniales) pero son pequeñas pinceladas dentro de un cuadro. Así, sin más. CUADRO. Una pena porque la premisa era muy divertida.
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