
Un cuento muy real de la mano de Wes Anderson
Sin spoilers
No soy especial seguidor de la filmografía de Wes Anderson. Apenas recuerdo haber visto una de sus anteriores películas, pero sí estoy familiarizado con su peculiar forma de dirigir y su personalidad a la hora de elegir historias.
Con Moonrise Kingdom Anderson nos transporta al que parece un mundo paralelo, un mundo de cuento que traspasa en muchos aspectos nuestra realidad. El mundo de unos jóvenes que se enamoran, sin ni siquiera saber qué significa eso del amor. Y ese mundo sin leyes, ubicado en una isla que ayuda a crear esa atmósfera aislada e irreal, se acaba dando de bruces contra el mundo adulto, el de las responsabilidades y las consecuencias.
Me gustan las direcciones personalizadas, caricaturizadas. La de Wes Anderson es un perfecto ejemplo de una de ellas. Se salta todos los convencionalismos para grabar lo que sale de su cabeza, y plasmar en el rollo de película las imágenes que creó su imaginación. Tal-y-como las imaginó. Lo teatraliza, lo finge todo para conseguir su propósito, desarrolla una escenografía medida al milímetro y le sale muy bien. Crea un cuento indie visual y en movimiento. Por eso el aspecto es tan surrealista, tan mágico.
La fotografía ayuda enormemente en este aspecto. Es de una "simpleza" totalmente personal para trastocar los colores y uniformizar la luz. Las escenas parecen pintadas en un lienzo y los personajes se mueven por él.
Un reparto en el cual, si nos aferramos al núcleo del argumento, los dos niños enamorados son los protagonistas. Pero todos y cada uno de sus miembros encuentran su momento y tienen su lugar en la trama para brillar de una forma tan peculiar como la dirección de Anderson. Soy especial fan de Bruce Willis, Tilda Swinton, Frances McDormad y Edward Norton, pero todos los demás cumplen con su propósito, incluido los jóvenes intérpretes novatos. Un aplauso para el gran reparto, caras conocidas y desconocidas.
La historia es muy simple, como sacada de una experiencia propia algo dramatizada, y también muy entretenida y cómica. El modo de contarla absorve y maravilla y no te suelta hasta desvelar el destino de los dos jóvenes. El amor que surge entre ellos es natural y nos devuelve en cierta manera a esos momentos vividos en nuestra juventud, donde descubríamos el amor, nos dábamos el primer beso, o quedábamos por primera vez. El comportamiento de Sam y Suzy también es un espejo en el que podemos vernos reflejados. Su inocencia les impide pensar en las consecuencias y les impulsa a cometer ciertas locuras con tal de estar juntos.
Alrededor de ellos se desarrolla una serie de calamidades meteorológicas y sentimentales que también afectan a los adultos que tanto se esfuerzan por impedir su amor, y esas situaciones ayudarán, sin duda, a que el propósito de los enamorados se cumpla finalmente.
Una historia que en otras manos que no fueran las de Wes Anderson, probablemente no hubiera tenido tanto calado.
Wes Anderson se esfuerza en dirección, escenografía, fotografía y efectos especiales (que nunca tratan de ser realistas) para crear algo totalmente personal, teatralizado, mágico. Un cuento con sus propias reglas visuales, en el que unos personajes se desenvuelven en una historia tan antigua como actual, tan real como imaginativa, tan emotiva como entretenida. Moonrise Kingdom es única.
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