
'Nadie quiere la noche': El corazón femenino
Sin spoilers
Isabel Coixet consigue que su relato, pese a tener una segunda mitad menos fuerte que la primera, tenga una autenticidad única, que se veía poco en producciones recientes suyas como 'Mapa de los sonidos de Tokio' o 'Ayer no termina nunca'. Y lo logra gracias a las magníficas interpretaciones de Juliette Binoche y Rinko Kikuchi y los bellos y gélidos paisajes retratados por Jean-Claude Larrieu.
Si bien, el relato no es enteramente redondo, Coixet consigue finalizar un relato intenso y muy emocional. Quizás le falte mayor reinvención, pero 'Nadie quiere la noche' consigue acabar con lo que ha empezado, con un viaje intenso en el que se aprende lo que es lo que realmente vale la pena. Binoche y Kikuchi emulan a esa Robyn Davidson que atravesó el desierto de Australia hasta el Océano Índico y que también supo interpretar Mia Wasikowska en 'El viaje de tu vida'.
El viaje emocional de Juliette Binoche logra crear cierta conexión con el espectador, si bien, la frialdad del ambiente provoca no se consiga entrar del todo el personaje. Sin embargo, la travesía polar vale la pena.
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