
Ya no se hacen musicales como los de antes
Sin spoilers
Oí en la radio que con Nine volvía el musical clásico. El locutor esclarecido que dijo semejante falacia no habrá oído ni hablar de "Cantando bajo la lluvia" o"Un día en Nueva York", y Fred Astaire debe ser para él una marca de lavadoras. Nine es una película interesante pero no es un buen musical. Tampoco lo era la sobrevaloradísima Chicago, del mismo Rob Marshall. Un musical no se hace moviendo la cámara de un lado a otro supliendo la ineficacia de los bailarines o la inexistencia de coreografía. Hacer que Daniel Day-Lewis trepe y destrepe por un andamiaje metálico no es un baile, sino una manera burda de hacer que se mueva mientras canta, y el poner a Judi Dench una boa de plumas rojas al cuello no la convierte en Cyd Charisse. Y cuando por fin aparece una coreografía presentable es un plagio absoluto (el director supongo que dirá que es un homenaje) de los bailes con la silla que se marcaba Liza Minnelly en Cabaret. La historia es buena aunque el que sea la adaptación de un musical de Broadway que a su vez es una adaptación del 8 y medio de Fellini no le da mucho mérito a los guionistas. A pesar de todo el producto final es brillante, se nota que hay un gran presupuesto, y los actores cumplen. Daniel Day-Lewis (cuando deja de trepar por andamios) llena de carne su personaje y Penélope (estupenda en el numerito que se marca con el corsé)traslada maravillosamente su personaje de Vicky-Cristina-Barcelona a este Nine. Hay algún fallo: La peluca que le han puesto a Judi Dench es tan espantosa que resta ya absoluta credibilidad a todo lo que la pobre hace en la película, y los vestidos que le endosan a Nicole Kidman en su papel de musa necesitarían a una actriz de bastante más contundencia física, especialmente pectoral, como la Anita Ekberg en la que se supone se inspira su papel o la Sophía Loren de los años 50. Y Sophía Loren, esplendidamente acartonada, parece que la sacan de un frasco de formol para hacer una escena y la guardan de nuevo en él hasta la toma siguiente, pero bueno, supongo que se trata del toque italiano de lujo que exigía la película. Se deja ver, pero por favor, la próxima vez que nos intenten vender un musical que contraten a coreógrafos y a cantantes profesionales, como esa Fergie que se come la pantalla cada vez que sale.
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