
En la infancia fue mi película favorita
Sin spoilers
He de reconocer que mi debilidad hacia Spiderman no es normal, es un superhéroe que sin ser mi preferido en cuanto a películas si lo es en cuanto a personaje de superhéroes y Marvel. No soy ni he sido lector de cómics por lo cual no puedo valorarla como adaptación aunque por lo que me he informado el de Marc Webb sí que es más fiel. Tobey Maguire en su momento me pareció un actor bueno como Spidey pero una vez apareció Garfield cambié de opinión rotundamente y siendo amante de todas las películas del héroe arácnido he de reconocer que esta de pequeño fue mi favorita recordando cuando la vi en cine con 6 años. Algunos momentos en los que me aterraba las apariciones del duende y ahora todavía me dan algo de respeto. No tiene un guión redondo y el montaje no está del todo encajado ya que deja escenas sueltas en el tintero además de algún fallito en la dirección pero algunos diálogos y algunas escenas dan mucho pulso dramático a la película y resultó ser un boom en su estreno en cines. A mí me conquistó y aunque no sea fan de los actores de la cinta si valoro mucho la actuación de Willem Dafoe como un gran villano bipolar en este caso y de Rosemary Harris que hace un gran papel como tía de Peter al igual que el ya fallecido Cliff Robertson que deja una frase para la historia aunque según he leído esa frase ya estuviese en los cómics.
La banda sonora de Danny Elfman es grandiosa y perfecta para el personaje, le da un toque épico en algunas escenas y hasta emociona en la parte final. Destacar también el CGI impecable para las escenas aéreas y sin olvidarnos del gran Jonah Jameson que interpreta estupendamente JK Simmons aportando un toque de humor a la historia además del amor que se palpa entre Peter y MJ que se postra de una forma dramática y de protección para el propio Parker que se lleva muy bien sin caer en los convencionalismos de la historia de siempre.
En definitiva, una gran película de superhéroes, sin ninguna duda de las mejores y casi a la altura de la infravalorada segunda entrega que Sam Raimi le metió menos realismo para permitirse más licencias como lo de la tela de araña. Una cinta para recordar dentro del género y que sin duda marcó un hito en este subgénero del que ahora está más que expandido. Muy buena.
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